Y después de la tormenta, el silencio de la administración

Han pasado ya tres meses desde que el cielo de Málaga se cerró y cayó todo el agua que no había llovido en el año 2016. Ristras de políticos de todos los partidos se paseaban por las zonas afectadas para hacerse la foto, hacer una solemne declaración de intenciones y competir para ver quién era el que anunciaba la ayuda económica más cuantiosa.
Pero lo cierto es que, tres meses después de aquel 4 de diciembre poco o nada se ha avanzado en lo que verdaderamente importa: en ejecutar unas correctas y pertinentes medidas preventivas a fin de evitar que muchos de nuestros polígonos, principalmente los que están más cercanos al río Guadalhorce, se afectados con cualquier aguacero puntual que pueda caer sobre ellos.
Mucho se habló de lo que el presidente de la Federación de Polígonos de Andalucía (FEPOAN), Julio Gutiérrez, acertó en calificar como la punta del iceberg de este problema histórico: el recrecimiento del puente de la antigua Nacional 340 sobre el río Guadalhorce; pero poco de lo verdaderamente importante, el proyecto de encauzamiento, que lleva cerca de dos décadas paralizado a la mitad de su ejecución.
Lo preocupante es que los empresarios cuyas sedes se instalan en los polígonos tampoco parecen tener integrada esta idea esencial para la supervivencia y buena marcha de todos los negocios.
Es por ello que Poligononet seguirá incidiendo en este asunto como la máxima prioridad para nuestros polígonos. Seguiremos insistiendo para que las administraciones rompan de una vez su silencio y los empresarios no olviden que terminar el encauzamiento es la clave.

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