Llueve sobre mojado

Un año después de las últimas grandes inundaciones, todo sigue igual

Ha pasado un año desde que Málaga registró una de las trombas de agua más copiosas de los últimos años. Como suele ocurrir cada vez que eso pasa, los polígonos malagueños, en especial los que están en el entorno del río Guadalhorce, sufrieron algunas de las peores consecuencias. Y, como también ocurre casi siempre que hay inundaciones, poco o nada se ha avanzado en este asunto.


Ocurrió un 4 de diciembre, como aquel fatídico que terminó en tragedia, hace 40 años, con la muerte del joven García Caparrós y al que, con merecimiento, se le rindió un justo aunque tardío reconocimiento institucional.
No han pasado 40 años todavía de las primeras inundaciones que hicieron evidentes mejoras en las infraestructuras malagueñas, pero, como al pobre Caparrós, a este paso serán necesarios que pasen 40 años para que algunos políticos reaccionen y hagan algo al respecto.
Durante los pasados doce meses hemos asistido a un nuevo juego de la patata caliente entre Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Estado a cuenta de a quién le toca pagar la ampliación del puente de La Azucarera. Hemos visto a las dos primeras anunciar inversiones, a todas luces insuficientes, para paliar este recurrente problema; y, como no, hemos visto a los partidos de la oposición acusar a éstos de inacción y señalar el camino de forma oportunista en algunas ocasiones.
Mientras tanto, el plan de encauzamiento del río, verdadera solución, sigue parado.

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